Mi nombre es Iker Pelegrin y la joyería ha formado parte de mi vida desde siempre.
Crecí entre herramientas, metales preciosos y el ejemplo de nuestro padre, que nos enseñó a entender la joyería como un oficio lleno de respeto por el detalle y por el tiempo necesario para crear algo auténtico. Hoy trabajo junto a mi hermano Xabier en nuestro propio estudio, donde diseñamos y elaboramos piezas únicas inspiradas en la simbología vasca y en la tradición artesanal.
Cada joya nace de un proceso manual, pausado y consciente. Porque creemos que una pieza hecha a mano tiene una historia que la acompaña para siempre.